Un cumpleaños diferente, una tarde en familia.

Hay cumpleaños que se quedan en la memoria por una tarta, un regalo o una celebración especial y luego están aquellos que se recuerdan simplemente por haber disfrútado juntos.
Esta sesión familiar nació precisamente con esa idea: convertir la celebración de un cumpleaños, el de Erik en una pequeña aventura y guardar en imágenes esos momentos que aunque parezcan cotidianos, con el tiempo adquieren un valor enorme.
Para esta ocasión elegimos un entorno natural rodeados de vegetación, y agua buscando que Erick pudiera sentirse cómodo y disfrutar de la sesión. En lugar de plantear una sesión basada en poses, dejamos que los momentos fuesen surgiendo de forma natural.
Juegos, risas, miradas, pequeñas aventuras y mucha complicidad familiar. Porque cuando fotógrafio a los niños, muchas veces las mejores fotografías aparecen precisamente cuando dejan de prestar atención a la cámara.
Si te gustaría disfrutar de una sesión familiar asi no dudes en contactar conmigo.
















